5 razones para contratar a un científico autónomo

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El la creciente desproporcionalidad entre el número de graduados de doctorado en los Estados Unidos y el número de vacantes en puestos de trabajo académicos ha allanado el camino para un nuevo tipo de académico: el científico autónomo. De hecho, algunos investigadores han seguido buscando entre 6 y 10 trabajos de posdoctorado después de su doctorado, sin ningún signo de estabilidad. Estas preocupaciones llegaron al límite durante 2014-15, cuando el número de nuevos doctores fue exactamente el doble que a principios de la década de 2000. Junto con los investigadores de talento que optaron por abandonar la ciencia y establecer "startups" por su cuenta, un número masivo de científicos con título de doctorado tomaron el camino del trabajo autónomo. Las razones que impulsaron esta revolución masiva fueron, entre otras, las limitaciones geográficas, los prejuicios hacia los investigadores establecidos y los problemas de financiación. En última instancia, todo se reducía a la cuestión de si las limitaciones externas, como la financiación y las oportunidades, podían alterar la velocidad del desarrollo científico. Por suerte, la respuesta a esto se ha mantenido como algo positivo, gracias a los científicos autónomos: científicos que pueden ofrecer sus servicios a quienes los necesitan, bajo demanda y con independencia del apoyo institucional. He aquí cinco razones por las que las empresas deberían contratar a científicos autónomos.

1. Son brillantes en la gestión del tiempo

El mayor recurso de un investigador independiente es el tiempo. Cada hora del día requiere una utilización eficaz para cualquier autónomo y para los investigadores independientes, el énfasis es aún mayor. Requieren mantener un horario que asigne el tiempo según las diferentes funciones que se realizan en una jornada de trabajo típica. Una hora para las conversaciones con el cliente, una hora para las propuestas de nuevos proyectos, dos horas para comprobar los informes, etc. - Cada tarea tiene que ser designada con el tiempo exacto dedicado a completarla.

Además, la agenda diaria del científico autónomo tiene que tener diferentes niveles de gestión del tiempo casi hasta cada minuto del día. Esto se debe a que los científicos no sólo trabajan en sistemas informáticos; necesitan recoger muestras, a veces requieren entrevistar a personas, o incluso pueden necesitar horas o días para probar una hipótesis. Estas tareas no pueden cuantificarse en horarios, sino que pueden ocupar espacios de tiempo indefinidos que afectan a otras tareas y, lo que es más importante, a los plazos. Así pues, los científicos autónomos requieren 120% más concentración y dedicación que los científicos convencionales para completar sus proyectos a tiempo. Y no olvidemos que los científicos autónomos suelen trabajar en un espacio de oficina alquilado, por lo que si se toman más tiempo del previsto, sólo están aumentando sus propios gastos. Bien, las habilidades de gestión del tiempo se han enfatizado lo suficiente para los profesionales a tiempo completo, pero asumen una importancia mucho mayor cuando se considera el espacio de trabajo de un científico autónomo. La próxima vez que escuches a un científico decir el tiempo es dinero, confía en que sea un autónomo.

2. Pueden ser comunicadores impecables

Aunque muchos estarían de acuerdo en que las habilidades de comunicación son una parte importante del éxito profesional, para los científicos autónomos la comunicación adquiere un significado totalmente nuevo. Tienen que crear oportunidades, promocionarse, negociar las tarifas de los proyectos, obtener resultados que cambien el mundo y, además, publicar artículos. Además, no hay que olvidar la importancia de las citas de investigación y las presentaciones en conferencias. Cada acción, tarea o agenda les obliga a mejorar sus habilidades de comunicación. Los científicos convencionales pueden ganarse una reputación entre sus compañeros gracias a unas habilidades de comunicación moderadas, pero los científicos autónomos estarían arriesgando su camino si no pueden comunicarse lo suficientemente bien. Además, muchos científicos autónomos acaban haciendo carreras alternativas como comunicadores científicos en solitario. Así que la necesidad de unas fantásticas habilidades comunicativas, tanto verbales como escritas, es prácticamente el pan de cada día para los científicos autónomos.

3. También son contables

Las empresas contratan a contables para comprobar los presupuestos, los pagos y todo tipo de gastos. Pero los autónomos tienen que hacer estas tareas en su mayoría por su cuenta, a no ser que hayan crecido hasta cierto punto y hayan contratado a subcontratistas para llevar a cabo estas tareas aparentemente minúsculas, pero absolutamente esenciales. Un científico autónomo debe ser capaz de contabilizar el tiempo necesario para completar los proyectos, decidir las tarifas horarias de los mismos, comprobar los gastos generales necesarios para el muestreo de datos, hacer un seguimiento de los costes de uso del software, los costes de alquiler del servidor, los gastos de alojamiento y funcionamiento de la oficina y muchos otros costes, todo ello de forma regular. Esto significa que van a sentarse con sus registros una vez al día o, si tienen suerte, una o dos veces a la semana. Pero la contabilidad es una tarea muy importante que conlleva el trabajo autónomo y no hay otra forma de evitarla. Mientras que, por un lado, la contabilidad periódica ayuda a comprender la sostenibilidad financiera de tu trabajo como autónomo, el inconveniente es que, si lo odias, nunca podrás aprovechar al máximo los recursos disponibles. Uno de los grandes retos de trabajar en solitario es la gestión de las finanzas, y los científicos autónomos deben dominarla incluso antes de pensar en aumentar su clientela.

4. Tienen una gran capacidad para establecer contactos

Las habilidades para establecer redes ocupan una gran parte de las credenciales de un científico autónomo, incluso más que el número de puestos de posdoctorado que haya tenido. Construir una red sólida y fiable de profesionales afines ayuda a conseguir nuevos proyectos, genera confianza con los clientes y también ayuda en el proceso de publicación de resultados en revistas de alto impacto.

A menudo, los científicos autónomos se enfrentan a dificultades para conseguir fondos de las agencias gubernamentales, lo que repercute en el flujo de trabajo general. El apoyo de compañeros institucionales, antiguos mentores y colegas bienintencionados de disciplinas asociadas es fundamental en el largo camino que recorren los investigadores autónomos. La creación de redes es una vía de doble sentido: a veces los científicos autónomos establecen fuertes conexiones con la perfección en su trabajo y, ocasionalmente, los grandes testimonios o las recomendaciones consiguen más trabajo para los científicos autónomos, al igual que los autónomos convencionales. Los científicos autónomos tienen mandatos adicionales como aumento de las citas de investigaciónpresentaciones de la conferencia también que requieren una capacidad de creación de redes extremadamente positiva para materializarse.

5. Multitarea: Llevan demasiados sombreros a la vez. 

Las cualidades más fuertes que se asocian a los científicos freelance son su capacidad para realizar múltiples tareas durante su permanencia en el puesto, así como las habilidades adicionales en las que se perfeccionan, para llegar a ser grandes. Los científicos autónomos no se limitan a ser innovadores científicos, sino que estudian nuevos programas informáticos de estadística o incluso encuestas ciudadanas en Internet. En resumen, la carrera de los científicos autónomos no se detiene ante nada.

Los científicos autónomos se comparan a menudo con los empresarios por su capacidad para dominar habilidades multidisciplinares, gestionar diferentes tipos de personas con las que trabajan, la variedad de sectores a los que prestan servicio y los análisis y conocimientos tecnológicos de primera categoría que proporcionan a diario. Hoy en día, no es difícil encontrar científicos autónomos que sean perfeccionistas en su propio campo de trabajo y que desarrollen también competencias rápidas en otros ámbitos de gran alcance. Los científicos autónomos son exploradores, comercializadores, escritores, editores y negociadores, todo en uno. Un día pueden estar explorando nuevas herramientas de visualización de datos y al día siguiente pueden estar escribiendo libros, pero lo que no son, en su mayoría, es parados.

Por cada reto que se plantea en la carrera de un científico, la complejidad se multiplica en la trayectoria de un científico autónomo. Pero, ¿acaso no hemos escuchado todos el adagio, cuando las cosas se ponen difíciles, los difíciles se ponen en marcha. Eso se mantiene en cada paso que da un científico autónomo hacia una carrera de éxito. El lado positivo es que cada vez surgen más científicos autónomos, que construyen por su cuenta comunidades sin ánimo de lucro y sistemas de apoyo y que se guían mutuamente hacia mayores éxitos, individualmente y en conjunto. Mientras exploran diferentes geografías, zonas horarias, luchan contra las relaciones interpersonales y viven líneas de tiempo paralelas, merecen una sala llena de aplausos, pues han sido pioneros en una forma no tradicional de seguir investigando y prosperar continuamente en ella.

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Sobre el autor

Mahasweta es una escritora médica y comunicadora científica independiente, con experiencia en la creación de documentos técnicos, entradas de blog y artículos de noticias. Es una biotecnóloga de corazón con experiencia en investigación en ingeniería de tejidos, dispositivos de imagen médica y microbiología industrial. Se licenció en Ingeniería Biomédica en el Instituto de Tecnología de Vellore y ha sido editora de publicaciones de revistas de Elsevier, Wolters Kluwer Health y la Royal Society for Chemistry.

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